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El contrato de correteaje matrimonial en la legislación actual

Written By Angela on 17 de septiembre de 2019 | septiembre 17, 2019

Existen las denominadas agencias matrimoniales que tiene por objeto acercar a quienes quieren contraer matrimonio; su labor consiste en acercar a hombres y mujeres, compatibles, previo estudio de las características físicas, morales y sicológicas de ambos.
 correteaje matrimonial

La agencia independientemente de si los presentados se llegan a casar, cobra una comisión; ésta simple mediación no es ilícita por el contrario puede ser un buen servicio para personas retraídas, tímidas o con exceso de trabajo, o con dificultades para las relaciones sociales.

De acuerdo con lo anterior la Mediación es un simple acercamiento de dos personas que desean casarse, a fin de que se conozcan; ahí concluye la actividad del mediador. Su retribución no depende de que se celebre o no el matrimonio. Cuando la mediación versa sobre el simple acercamiento entre dos personas independientemente que haya o no matrimonio entre ellas, estamos hablando de mediación matrimonial en un sentido estricto.

Mientras que el Corretaje es un contrato por el cual una persona natural o jurídica llamado agente o intermediario se obliga frente a otra a prestar su actividad para inducir a que se celebre matrimonio, a cambio de una remuneración siempre y cuando se lleve a cabo el matrimonio.

La doctrina sobre el correteaje matrimonial

Con base en lo antes anotado, algunos autores, entre ellos el doctor Suárez Franco consideran que el contrato de corretaje matrimonial adolece de nulidad absoluta por ir contra la moral y las buenas costumbres, dado que existe un interés patrimonial de un tercero en la celebración del matrimonio y ello puede generar una influencia indebida sobre el consentimiento, pues el consentimiento de los contrayentes debe estar libre de la intervención de terceros interesados, consideran que esta actividad envilece el matrimonio y lo convierte en un negocio, mientras que otros autores entre ellos Valencia Zea  consideran que no se puede sentar la regla general de que los contratos de corretaje sean ilícitos pues si la actividad del agente se limita a acercar a dos personas y a cobrar una suma por ello y una suma adicional si se da el resultado obtenido no habría ilicitud alguna, lo importante seria mirar la obligación que contrae el agente, pues si se obliga solo a acercar con independencia de la celebración del matrimonio no habría ilicitud pero si se obliga a obtener el consentimiento de una de las partes si la habría pues acá el consentimiento va a depender mas de las influencias del corredor que del propio contrayente. La mediación como simple acercamiento no conduce a vicio alguno.

La palabra matrimonio proviene de las acepciones latinas matria - manium que significan oficio de madre; éste sentido tiene su origen en el hecho de que es a la madre a quien corresponde soportar los riesgos del parto y los mayores sacrificios que demandan la educación de los hijos.

El Matrimonio es una de las fuentes de la familia y crea entre el hombre y la mujer que lo contraen, una sociedad de naturaleza particular que proyecta sus efectos no solo sobre las personas de los contrayentes sino también sobre sus bienes y en relación con los hijos.

A la palabra Matrimonio suele tomársela en dos sentidos: Como sinónimo de acto, rito o solemnidad; y como Estado permanente resultado de ese acto.

En los seres humanos existe la tendencia natural de perpetuar la especie, motivo por el cual el Matrimonio ha sido considerado como una de las bases de la organización familiar y a la vez como soporte del régimen hereditario.

Muchas han sido las definiciones del Matrimonio. Algunos (Modestino en el Digesto) lo han definido como la sociedad del hombre y de la mujer que se unen para perpetuar su especie, para ayudarse, por el mutuo socorro, a llevar el peso de la vida, y para compartir su común destino.

Otra definición sostiene que es una regulación jurídico social de las relaciones heterosexuales y de la educación de la prole, que se traduce en una unión de vida, de hombre y mujer, para convivir, procrear y ayudarse mutuamente.

Otras cuestiones a tener en cuenta frente al matrimonio

Según el artículo 113 del Código Civil, el matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente. Conforme a esta definición el matrimonio implica siempre un acuerdo libre de voluntades entre un hombre y una mujer, sin este acuerdo no hay matrimonio; esto es lo que da a entender la palabra contrato. Este acuerdo debe ser solemne o sea expresado ante funcionario competente.

En virtud del matrimonio hombre y mujer se obligan a formar comunidad doméstica, esto es, a vivir bajo un mismo techo; la mujer promete vivir únicamente con su marido y viceversa; la promesa mutua de fidelidad es de la esencia de todo matrimonio y no puede excluirse en ningún caso.

Por otra parte el matrimonio únicamente puede celebrarse entre un solo hombre y una sola mujer, lo cual es consecuencia de la monogamia que rige el derecho familiar de la mayor parte de los pueblos actuales.

El fin principal del matrimonio depende del tipo de matrimonio, pues para el matrimonio civil es la mutua satisfacción sexual de marido y mujer, o sea la convivencia, débito conyugal, fin del cual es posible que se derive la procreación; decimos que es posible que se derive la procreación porque puede darse el caso que al débito conyugal no siga la procreación, es decir que no haya hijos. De todos modos no se concibe un matrimonio civil en que marido y mujer no puedan realizar siquiera la primera función. La unión de un hombre y una mujer para cualquier fin lícito que no implique la mutua satisfacción sexual, podrá tener el nombre que quiera pero nunca podrá denominarse matrimonio. Mientras que para el matrimonio católico el fin principal es la procreación.

En resumen podemos decir que una noción mínima de matrimonio debe abarcar el elemento esencial que lo constituye y perfecciona, que es el consentimiento; y su fin preponderante que es la satisfacción de las necesidades de orden heterosexual de los contrayentes en el matrimonio civil.




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